Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza!
¡Qué rubios cabellos de trigo garzul!
¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza
de porte! ¡Qué formas bajo el fino tul...
Pasó con su madre. Volvió la cabeza:
¡me clavó muy hondo su mirada azul!
Quedé como en éxtasis... Con febril premura,
«¡Síguela!», gritaron cuerpo y alma al par.
...Pero tuve miedo de amar con locura,
de abrir mis heridas, que suelen sangrar,
¡y no obstante toda mi sed de ternura,
cerrando los ojos, la dejé pasar!
miércoles, 5 de junio de 2013
martes, 4 de junio de 2013
Derrota (Khalil Gibran)
Derrota, mi derrota, mi soledad y mi aislamiento:
para mí eres más valiosa que mil triunfos,
y más dulce para mi corazón que toda la gloria
mundanal.
Derrota, mi derrota, mi conocimiento de mí mismo
y mi desafío,
tú me has enseñado que aún soy joven y de pies ligeros.
Ya no me dejaré engañar por laureles vanos.
Y en tí he hallado la dicha de estar solo.
Y la alegría de ser alejado y despreciado.
Derrota, mi derrota, mi fulgurante espada y mi
escudo:
que ser entronizado es ser esclavizado.
Y que ser comprendido es ser derribado
Y que ser apresado es llegar a la propia madurez.
Y como un fruto maduro, caer y ser objeto de
consumo.
Derrota, mi derrota, mi audaz compañera:
oirás mis cantos, mis gritos y silencios y nadie más que tú me hablará del batir de las alas,
de la impetuosidad de los mares
y de las montañas que arden en la noche,
y sólo tú escalarás mi inclinada y rocosa alma.
Derrota, mi derrota, mi valor indómito, inmortal,
tú y yo reiremos juntos con la tormenta,
y juntos cavaremos tumbas para todo lo que muere en nosotros,
y hemos de erguirnos al sol, como una sola
voluntad, y seremos peligrosos.
para mí eres más valiosa que mil triunfos,
y más dulce para mi corazón que toda la gloria
mundanal.
Derrota, mi derrota, mi conocimiento de mí mismo
y mi desafío,
tú me has enseñado que aún soy joven y de pies ligeros.
Ya no me dejaré engañar por laureles vanos.
Y en tí he hallado la dicha de estar solo.
Y la alegría de ser alejado y despreciado.
Derrota, mi derrota, mi fulgurante espada y mi
escudo:
que ser entronizado es ser esclavizado.
Y que ser comprendido es ser derribado
Y que ser apresado es llegar a la propia madurez.
Y como un fruto maduro, caer y ser objeto de
consumo.
Derrota, mi derrota, mi audaz compañera:
oirás mis cantos, mis gritos y silencios y nadie más que tú me hablará del batir de las alas,
de la impetuosidad de los mares
y de las montañas que arden en la noche,
y sólo tú escalarás mi inclinada y rocosa alma.
Derrota, mi derrota, mi valor indómito, inmortal,
tú y yo reiremos juntos con la tormenta,
y juntos cavaremos tumbas para todo lo que muere en nosotros,
y hemos de erguirnos al sol, como una sola
voluntad, y seremos peligrosos.
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sábado, 28 de junio de 2008
Poema del amor ajeno (José Angel Buesa)
Puedes irte y no importa, pues te quedas conmigo,
Como queda un perfume donde había una flor.
Tú sabes que te quiero, pero no te lo digo,
Y yo sé que eres mía, sin ser mío tu amor.
La vida nos acerca y a la vez nos separa,
Como el día y la noche en el amanecer…
Mi corazón sediento ansía tu agua clara,
Pero es un agua ajena que no debo beber…
Por eso puedes irte, porque, aunque no te sigo,
Nunca te vas del todo, como una cicatriz;
Y mi alma es como un surco cuando se corta el trigo,
Pues al perder la espiga retiene la raiz.
Tu amor es como un río que parece más hondo,
Inexplicablemente, cuando el agua se va.
Y yo estoy en la orilla, pero mirando el fondo,
Pues tu amor y la muerte tienen un más allá.
Para un deseo así, toda la vida es poca;
Toda la vida es poca para un ensueño así…
Pensando en ti, esta noche, yo besaré otra boca;
Y tu estarás con otro… ¡pero pensando en mí!
Como queda un perfume donde había una flor.
Tú sabes que te quiero, pero no te lo digo,
Y yo sé que eres mía, sin ser mío tu amor.
La vida nos acerca y a la vez nos separa,
Como el día y la noche en el amanecer…
Mi corazón sediento ansía tu agua clara,
Pero es un agua ajena que no debo beber…
Por eso puedes irte, porque, aunque no te sigo,
Nunca te vas del todo, como una cicatriz;
Y mi alma es como un surco cuando se corta el trigo,
Pues al perder la espiga retiene la raiz.
Tu amor es como un río que parece más hondo,
Inexplicablemente, cuando el agua se va.
Y yo estoy en la orilla, pero mirando el fondo,
Pues tu amor y la muerte tienen un más allá.
Para un deseo así, toda la vida es poca;
Toda la vida es poca para un ensueño así…
Pensando en ti, esta noche, yo besaré otra boca;
Y tu estarás con otro… ¡pero pensando en mí!
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jueves, 19 de junio de 2008
Cuando me puse a pensar (José Martí)
Cuando me puse a pensar
La razón me dio a elegir
Entre ser quien soy, o ir
El ser ajeno a emprestar,
Mas me dije: si el copiar
Fuera ley, no nacería
Hombre alguno, pues haría
Lo que antes de él se ha hecho:
Y dije, llamando al pecho,
¡Sé quien eres, alma mía!?
La razón me dio a elegir
Entre ser quien soy, o ir
El ser ajeno a emprestar,
Mas me dije: si el copiar
Fuera ley, no nacería
Hombre alguno, pues haría
Lo que antes de él se ha hecho:
Y dije, llamando al pecho,
¡Sé quien eres, alma mía!?
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sábado, 7 de junio de 2008
Viceversa (Mario Benedetti)
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanzas de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizás más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
necesidad de verte
esperanzas de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizás más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
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lunes, 26 de mayo de 2008
No te salves (Mario Benedetti)
No te quedes inmóvil
a borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
a borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
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domingo, 25 de mayo de 2008
Luna congelada (Mario Banedetti)
Con esta soledad
alevosa
tranquila
con esta soledad
de sagradas goteras
de lejanos aullidos
de monstruoso silencio
de recuerdos al firme
de luna congelada
de noche para otros
de ojos bien abiertos
con esta soledad
inservible
vacía
se puede algunas veces
entender
el amor.
alevosa
tranquila
con esta soledad
de sagradas goteras
de lejanos aullidos
de monstruoso silencio
de recuerdos al firme
de luna congelada
de noche para otros
de ojos bien abiertos
con esta soledad
inservible
vacía
se puede algunas veces
entender
el amor.
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